Asamblea del Grito de los Excluidos/as Mesoamericano y Caribeño en La Esperanza, Honduras, reúne representantes de 9 países

Secretaría Grito de los Excluidos/as Continental

Este encuentro fue un momento muy especial de encuentros y reencuentros. Fue un momento para analizar colectivamente la realidad regional y proponer algunas formas concretas de articulación y seguimiento que le permitan a la red fortalecerse y volver a ocupar un lugar importante como actor de la unidad de los pueblos latinoamericanos. Pero ante todo, fue un momento para manifestar la solidaridad (esa ternura de los pueblos, al decir del Ché), con las organizaciones populares hondureñas, particularmente con el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), que en estos momentos enfrenta serias amenazas tanto a nivel organizativo como a nivel de sus principales dirigentes y de sus mismas bases de apoyo, que están siendo perseguidas, amenazadas y asesinadas solo por defender sus territorios y su derecho ancestral a vivir en las tierras que heredaron y que aspiran heredar a sus hijos e hijas.

Durante dos días, las personas presentes se ocuparon con este análisis de la coyuntura y con la proposición de acciones y seguimiento para fortalecer la red. Durante el tercer día del encuentro, se realizó una visita a la comunidad de Río Blanco, una de las bases del COPINH. Desde hace 5 meses, esta comunidad realiza acciones de bloqueo de las rutas que permiten el tránsito de las maquinarias utilizadas para construir una represa hidroeléctrica por parte de las empresas DESA y SINOHYDRO, la primera de capital hondureño y la segunda de capital chino. Esta última empresa es un verdadero gigante mundial de la energía y la infraestructura, motivo por el cual la lucha campesina configura una verdadera proeza popular, una demostración de coraje de los “pequeños” contra los “grandes” del mundo, que ya ha costado dos muertes entre la comunidad y varios heridos, al tiempo que la amenaza sobre los miembros y dirigentes de la organización se agudiza.

Han sido acordadas algunas acciones de solidaridad con el COPINH y con sus dirigentes, que entre los días 12 y 13 de setiembre estarán enfrentando una audiencia judicial por supuestos delitos contra la propiedad de las empresas, como si no fueran éstas las que han usurpado la propiedad ancestral de las comunidades y violentado completamente sus costumbres y vida cotidiana. Esta audiencia judicial es una amenaza que podría llevar al encarcelamiento abusivo de nuestros compañeros y compañeras, motivo por el cual el Grito de los Excluídos/as está llamando a acciones de solidaridad tanto a las organizaciones que participaron del encuentro, como a todos los movimientos sociales y organizaciones populares latinoamericanos y caribeños.

Por otra parte, en el plano inmediato también el Grito de los Excluídos/as refuerza su convocatoria para que los movimientos sociales se sumen a la Jornada de Movilización Continental “Por Trabajo, Justicia y Vida” que este año, por décima quinta vez consecutiva, aspira a congregar fuerzas y gritos que hagan evidente que las causas de la exclusión, la violencia y la injusticia siguen allí y que luchar por su erradicación debe ser una de nuestras prioridades como movimientos comprometidos con la transformación social.

Otros acuerdos a mediano y largo plazo incluyeron cuestiones relativas a la coordinación de la red, su estrategia de comunicación y articulación así como el estímulo para que no perdamos de vista, en nuestras acciones y programas de acción nacionales o locales, que nuestras realidades específicas forman parte de un todo mayor. Esa dimensión constituye un “valor agregado” de trabajar como red, buscando en la articulación de esfuerzos la clave para superar la dramática coyuntura que enfrentamos.

Entre risas y abrazos, entre emociones que se anudaban en la garganta y la gratitud por estos días intensamente vividos, nos despedimos en la terminal de Ticabus en Tegucigalpa y en el aeropuerto de esa misma ciudad, sintiendo que un pedazo de nosotros se iba enredado en la piel de nuestros amigos, unos viejos, otros nuevos, pero cada uno participando de esa complicidad que se adquiere cuando conocemos otros que comparten nuestras esperanzas y que, además, están dispuestos a compartir el camino. Desde La Esperanza, desde el Centro de Encuentros y Amistad Utopía, salimos llenos de entusiasmo por contribuir con la construcción de un inmenso Grito que siga resonando por todos los rincones de Nuestra América.

Cabe resaltar que participaron delegados/as provenientes de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Haití, Puerto Rico y tuvimos la participación especial de una representante de los Estados Unidos, en solidaridad con los movimientos mesoamericanos y caribeños.

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