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Cuba se suma a la Jornada de Movilización Continental

Expresiones del Grito de los/as Excluidos/as en Cuba

Fecha de publicación: 28 octubre, 2010

De este lado del mundo son más las razones para convertir al 12 de octubre en jornada de lucha, que en celebrativa, por eso la iniciativa del Grito ha ganado voces en nuestros países. Cada año añade pretextos para convocar, para tomar las calles y plazas, para convertir los medios alternativos en puente real al servicio de las personas con menos oportunidades de ser escuchadas.

Cuba es un país caribeño. Tienen mucho en común su gente y la de cualquiera de las islas cercanas, bañadas por las aguas del mar Caribe. Una historia de resistencia común, de diversidad cultural y religiosa, un clima amenazado por los efectos de deterioro ambiental. Los desafíos de hoy también son compartidos, por eso no es de extrañar las muestras solidarias del pueblo cubano con otros de la región, por eso el Grito de los/as Excluidos/as también tiene sus expresiones aquí.

Cada 12 de octubre América Latina recuerda la llegada de Cristóbal Colón y el inicio de un período que todavía dura de conquista y saqueo. A las culturas originarias las trataron de borrar, a los recursos naturales, de agotar indiscriminadamente, a la larga historia de resistencias, de apagar. La naturalización de la conquista territorial, ambiental, cultural, humana, es un empeño ligado indisolublemente a la dominación. Algunos quieren bautizar esta fecha como el día de las razas, cuando parafraseando a José Martí, hombre y mujer son más que el color blanco, más que el negro, más que indígena, más que gitano… Seres humanos, esa es la raza.

De este lado del mundo son más las razones para convertir al 12 de octubre en jornada de lucha, que en celebrativa, por eso la iniciativa del Grito ha ganado voces en nuestros países. Cada año añade pretextos para convocar, para tomar las calles y plazas, para convertir los medios alternativos en puente real al servicio de las personas con menos oportunidades de ser escuchadas.

Uno de los pueblos que más caro ha tenido que pagar su redención es el haitiano. El terremoto del 12 de enero y las miles de muertes que causó, nos recordó la deuda inmensa con esa tierra. Este 15 de octubre la ONU renovó por un año más la presencia allí de las tropas de la Misión de las Naciones Unidas por la Estabilización en Haití (MINUSTAH), como si la reconstrucción deese país necesitara de armas y soldados.

En Cuba la Casa del ALBA abrió sus puertas a colaboradores que desde sus espacios profesionales han brindado apoyo a las haitianas y a los haitianos. La obra humanitaria a favor de la salud desde hace una década, coloca a la Isla entre los estados más comprometidos con los desafíos que enfrenta ese pueblo. Al fondo del salón, como testigos orgullosas estaban las banderas de los países miembros del ALBA, los mismos que con mayor agilidad movilizaron recursos humanos y financieros para socorrer heridos y apoyar al gobierno haitiano en el saneamiento integral del territorio. Esta actitud marcó la diferencia con respecto a otras tantas promesas que se escucharon en los días cercanos al desastre natural.

La ayuda del gobierno de Francia a través de contribuciones a agencias de la ONU, ONGs y a la Cruz Roja contabilizaba 180 millones de dólares, pero aun se espera. Otro tanto sucedió con los grupos de socorro en los Estados Unidos: de 1.300 millones de USD recolectados por la Cruz Roja Estadounidense y de los 609 millones de USD por los Servicios Católicos de Socorro, sólo se ha gastado 179 millones de USD. Hasta septiembre de 2010, el pueblo haitiano sólo recibió el 19% de los recursos prometidos por la comunidad internacional.

Conner Gory, periodista estadounidense; Juvenal Balán, fotógrafo del periódico Granma; Alejandro Ramírez, realizador audiovisual y Alexis Lorenzo, psicólogo y coordinador del programa haitiano de Salud Mental, expusieron sus experiencias en suelo haitiano.

Conner contó con orgullo su pertenencia como reportera a la brigada médica Henry Reeve y no a las tropas norteamericanas que desembarcaron junto con el dolor. Todas las personas que integraron el contingente médico, al que se sumaron estudiantes de Medicina y egresados de la ELAM de varias nacionalidades, se convirtieron en sanadores no solo del cuerpo sino también de las almas, porque devolvieron la esperanza por la vida. Si lo saben bien Alexis Lorenzo y Juvenal Balán, que para no olvidarse de la crítica situación que vivieron junto al pueblo haitiano, trajeron instantáneas que hicieron en medio de los escombros y de los cuerpos inertes. Ahora rememoran mientras cuentan el desafío profesional que implicó esta misión humanitaria.

Las jornadas del Grito se extienden hasta el venidero 27 de octubre. Hasta esa fecha se rodarán películas de ficción y documentales sobre la realidad haitiana por varias universidades capitalinas, otra manera de sensibilizarnos más sobre la urgencia de nuestra solidaridad, y la pertinencia de exigir que lamilitarización salga del mapa haitiano y que las promesas de ayuda humanitaria y financiera dejen de serlo y se conviertan en actos tangibles.

En el barrio habanero de Pogolotti, muy cerca del Centro Martin Luther King, sus niñas y niños le enviarán mensajes y dibujos a sus similares haitianos. Será una vía de sanarles la utopía de crecer en un mundo más justo y de sensibilizar a los más pequeños, porque desde edades tempranas hay que aprender a gritar por el dolor hermano. Qué suerte la nuestra de que el Grito nuevamente nos recuerde que: “Pertenecemos a un continente que por siglos ha sido saqueado y explotado. La mayor parte de nuestras poblaciones vive en ambientes hostiles, sumida en la más cruenta pobreza y sin acceso a los servicios de salud, educación y vivienda; sometida a la expropiación de sus derechos, así como la criminalización y persecución de sus movimientos sociales”, dice la Convocatoria a la jornada cubana.

“Cuba es también Latinoamérica-añade. Una historia común hace que nos levantemos hoy contra la discriminación y la exclusión que hemos padecido por más de 500 años. Nos solidarizamos con los gritos y las acciones en contra de la guerra y el establecimiento de bases militares extranjeras en la región, así como la represión a las protestas de los movimientos sociales, la violación de los derechos de “las minorías”, la privatización y destrucción de nuestros recursos naturales. “Pretendemos avanzar desde la memoria de nuestras luchas. Por ello, dedicamos esta jornada principalmente a Haití, por ser el primer pueblo en hablarnos de la libertad como reino de este mundo”.

Fuente: Pedro Franco, Grito de los Excluidos/as Caribeño
Última modificación: 27 de noviembre de 2010 a las 09:22
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