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¡Aguas para la vida, no para la muerte!

Declaración de Temaca

Fecha de publicación: 2 noviembre, 2010

Nosotros, más de 320 personas de 54 países a lo ancho y largo del mundo, afectados y luchadores contra las represas destructivas y activistas por el uso ecológico del agua, la justa utilización de la energía, la autodeterminación de los pueblos, la defensa del territorio, la justicia ambiental y climática y el respeto a los derechos humanos, nos hemos encontrado en Temacapulín, un pueblo que se encuentra amenazado con la construcción de la represa El Zapotillo.

Aprobada en el Tercero Encuentro Internacional de Afectados por Represas y sus Aliados

Temacapulín, México, octubre 1 a 7, 2010

Solidaridad con Temacapulín, Acasico y Palmarejo

Nosotros, más de 320 personas de 54 países a lo ancho y largo del mundo,
afectados y luchadores contra las represas destructivas y activistas por el uso ecológico del agua, la justa utilización de la energía, la
autodeterminación de los pueblos, la defensa del territorio, la justicia ambiental y climática y el respeto a los derechos humanos, nos hemos
encontrado en Temacapulín. Nos hemos reunido en un pueblo que se ve en
peligro de ser destruido por la construcción de la represa El Zapotillo. Estamos en solidaridad con nuestros anfitriones generosos en Temaca y
apoyamos su exigencia para la cancelación de la presa El Zapotillo.
Temaca debe vivir, y su lucha es nuestra lucha.
Asimismo, nos solidarizamos con las luchas del Movimiento Mexicano de
Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER) y con las
comunidades, pueblos y ciudades de diversos lugares de México, que en
estos momentos se encuentran inundadas o sepultadas por toneladas de
lodo a causa de la fractura o el desfogue de represas en el país.

La
crisis climática desato su furia enfrentándonos a excesivas lluvias, a
ríos desbordados y a represas peligrosas que se encuentran a su máxima
capacidad. Por lo que denunciamos y rechazamos la política obsoleta y
desenfrenada de construcción de presas.
¡Aguas para la vida, no para la muerte! El grito hecho en el Primer
Encuentro Internacional de Afectados por Represas, realizado en
Curitiba, Brasil, 1997, se reafirmó en la Segunda Reunión Internacional
en 2003 en Rasi Salai, Tailandia, y nuevamente recobró fuerza durante
estos intensos días en Jalisco, en la comunidad de Temacapulín.
 

Nuestros Logros

Desde Rasi Salai, hemos seguido unidos trabajando para enfrentar a la
industria de represas, y a los gobiernos e instituciones financieras que promueven y financían sus actividades destructivas. Nuestras luchas han derrotado a proyectos de presas y ayudado a restaurar y proteger los
ríos. Hemos alcanzado importantes conquistas en la lucha por el derecho
al consentimiento informado sobre los proyectos en nuestras tierras y
por dignas reparaciones y condiciones de reasentamiento.
Estamos implementando con éxito, bajo control comunitario, numerosas
experiencias con tecnologías y programas justos y ecológicamente
responsable para satisfacer nuestras necesidades de energía, agua,
saneamiento y protección contra inundaciones destructivas.
Hemos logrado crear y fortalecer diversas redes regionales, frentes y
movimientos nacionales de luchas contra las represas y por los derechos
de los afectados. Estamos construyendo un nuevo modelo de producción y
uso de energía y de manejo de agua que satisfaga las necesidades de los
pueblos, antes que el interés de las corporaciones nacionales y
transnacionales.
 

Nuestros Desafíos

A 10 años de emitidas las importantes recomendaciones de la Comisión
Mundial de Represas, en la mayoría de nuestros países, los derechos de
las poblaciones continuan siendo violados por la construcción de
represas. Los ríos siguen siendo represados y transvasados, las selvas
inundadas, los peces y ótras especies exterminadas. En abierta violación de acuerdos internacionales y leyes nacionales, pueblos indígenas y
tribales, minorías étnicas y comunidades tradicionales son
desproporcionadamente saqueados y afectados por la salvaje explotación
de sus territorios, tierras y recursos. En muchas partes son obligados a luchar para no ser aniquilados física y culturalmente. Comunidades
ribereñas, campesinas y urbanas ven las represas destruir sus modos y
medios de vida.
Jóvenes, ancianos y ancianas también son particularmente vulnerables a
las transformaciones económicas, sociales y culturales provocadas por
las presas.

La represión de las comunidades y organizaciones que resisten a las presas y la militarización de los territorios,
constituye un flagrante atropello a los derechos humanos. Nuestros
muertos y perseguidos cuentan una triste historia de la violencia de los constructores de represas, pero también de la resistencia heroica de
los pueblos afectados y de su firme decisión de llevar adelante la lucha por un nuevo modo de usar el agua, de producir y utilizar la energía a
servicio del pueblo.

Los procesos de privatización impulsados en los años 90 por el FMI y el
Banco Mundial transformaron la producción de energía y el agua en un
grande negocio. Las corporaciones hacen lucros exorbitantes en la
construcción de presas, en el agro-negocio, en el hidro-negocio y en la
minería.


Muchos países retornan a una situación semi-colonial para alimentar el
capitalismo consumista que domina la sociedad contemporánea.

Grandes represas reducen la capacidad de las sociedades y ecosistemas
para adaptarse al calentamiento global. El cambio climático está
causando graves daños a las personas y a los ecosistemas, haciendo las
represas aún menos seguras, menos viables económicamente, acelerando la
sedimentación de los embalses. Los grandes embalses son una fuente
importante de gases de efecto invernadero (GEI).

Nos oponemos al mal llamado “Mecanismo de Desarrollo Limpio” (MDL) que
los gobiernos poderosos y el capital privado promueven para compensar
sus emisiones de GEI, incluyendo a las represas como energía limpia y
renovable. Nos sumamos a las acciones que desarrollará el movimiento
global por la justicia climática, en el marco de la Conferencia de las
Partes, que se llevará a cabo en la ciudad de Cancún, Mexico el presente año.

Nos solidarizamos y nos sumamos a las luchas de la Vía Campesina por la
soberanía alimentaria, que es inseparable de control popular del agua y
de la soberanía energética.Nos solidarizamos y nos sumamos a los que luchan contra la minería y la privatización del agua.
 

Nuestras Demandas

Las experiencias compartidas y estos cinco días de ricos intercambios nos permiten acordar que:

Las mujeres sufren de forma aún más dramática las rupturas de la vida
comunitaria y familiar resultante de la construcción de represas. En
muchas partes, son discriminadas en los procesos de reasentamiento y
reparación. Además, la concentración de miles de trabajadores durante la fase de la construcción muchas veces viene acompañada de prostitución,
epidemias y deterioro de los servicios de educación y salud que
conciernen de manera muy directa e inmediata la vida de las mujeres.

  • Reafirmamos los principios y demandas de las declaraciones de Curitiba y Rasi Salai.
  • Nos oponemos a la construcción de todas las represas social y
    ambientalmente destructivas. Nos oponemos a la construcción de cualquier represa que no haya sido aprobada por las poblaciones afectadas, luego
    de un genuino proceso debidamente informado y participativo, y que no
    satisfaga las necesidades básicas priorizadas por las mismas
    comunidades.
  • Gobiernos, instituciones financieras y corporaciones deben someter
    todas las decisiones sobre represas a la aceptación pública y
    consentimiento informado por los afectados, como fue recomendado por la
    Comisión Mundial de Represas, incluyendo las poblaciones aguas abajo y
    aguas arriba de la presa..
  • Los servicios prestados por las represas existentes debe ser
    optimizados, el daño social y ambiental minimizado y
    reparado/compensado, antes de la construcción de cualquier nuevo
    proyecto.
  • Demandamos el respecto total al conocimiento y manejo tradicionales
    de los territorios de los pueblos indígenas y tribales, comunidades
    tradicionales y campesinos y de sus derechos colectivos a la
    autodeterminación y libertad, su consentimiento previo e informado en la planificación y toma de decisiones sobre el agua y la energía.
  • Las reparaciones deben ser negociadas y dadas a los millones de
    personas que han sufrido a causa de las represas, incluyendo la
    provisión de tierras, viviendas e infraestructura social. Los
    constructores y promotores de represas, y los que se benefician de las
    presas, son los que deben pagar los costos de las reparaciones.
    Deben ser promovidos programas y planos de recuperación y desarrollo
    económico y social de las poblaciones afectadas, sob en control popular .
  • Rechazamos la militarización de nuestros territorios. Exigimos el
    cese del uso de toda forma de violencia e intimidación contra las
    personas amenazadas y afectadas por represas y organizaciones que se
    oponen a las mismas. Rechazamos la militarización de los territorios y
    el uso de presas y aguas para fines militares. Exigimos que los
    gobiernos y organizaciones internacionales respecten y protejan los
    derechos humanos y cesen las persecuciones contra dos defensores de esos derechos.
  • La equidad de género debe ser respetada en todas las políticas, programas y proyectos sobre agua y energía.
  • Deben realizarse acciones, incluyendo el desmantelamiento, para
    restaurar los ecosistemas y los estilos de vida que han sido dañados por las represas.
  • Rechazamos la privatización de los sectores de energía y agua.
    Demandamos el control público, efectivo y democrático y la regulación de los servicios de electricidad y agua. Agua y energía no pueden seguir
    tratados como mercaduría, pues son un bien público. Como lo ha
    reconocido la Asamblea de las Naciones Unidas, el agua es un derecho
    humano fundamental, lo que responsabiliza a los gobiernos asegurar el
    acceso universal al agua de buena calidad; así como asegurar la
    protección de los recursos hídricos de toda contaminación.
  • Las políticas de agua y energía deben ser objeto de amplias y
    democráticas consultas públicas. En algunos paises el dialogo sobre la
    implementacion de recomendaciones de la CMR pueden contribuir de manera
    relevante.
  • Los gobiernos deben proteger la seguridad de las poblaciones aguas
    abajo y aguas arriba de las represas existentes, incluyendo inversiones
    suficientes en la seguridad de las represas, un manejo responsable y
    participativo de las mismas y elaboración de planos participativos de
    protección ó evacuación en caso de ruptura y descargas de emergencia.
  • Los afectados por presas construidas en un pais fronterizo tienen el derecho a ser consultados sobre su construcción y operación.
    Autoridades de cuencas nacionales e internacionales deben ser
    participativas y transparentes, e incluir representantes de movimientos
    sociales y organizaciones no gubernamentales.
  • Los gobiernos deben invertir fuertemente en la investigación y
    aplicación de tecnologías energéticas y manejo de agua ecologicamente
    responsables. Los gobiernos deben implementar políticas que
    desincentiven el desperdicio y sobreconsumo, y garantizar la
    distribución equitativa de la riqueza.
  • Rechazamos los subsidios del Mecanismo de Desarrollo Limpio para
    proyectos hidroelétricos destructivos, y nos oponemos a todos los
    mecanismos de mercado de carbono.
  • Hidrovías deben seguir el principio “adaptar el barco al río, no el rio al barco”.

 
Nos Comprometemos a:
  • Intensificar nuestras luchas y campañas contra las represas, por los derechos de las poblaciones amenazadas y afectadas, y por la reparación integral de sus pérdidas y restauración de las cuencas.
  • Trabajar para la implementación de métodos del manejo del agua y
    energía, tales como la cosecha de lluvia y modelos comunitarios de
    energía renovables.
  • Luchar contra el modelo consumista y desarrollar campañas contra el consumo de productos intensivos en energía.
  • Seguir discutiendo y construyendo colectivamente los principios y
    directrices de un modelo energético y del manejo del agua, basado en la
    responsabilidad ambiental y al servicio de los pueblos.
  • Intensificar los intercambios entre activistas y movimientos que
    trabajan sobre represas, agua, energía, justicia ambiental y climática;
    incluyendo visitas recíprocas con intercambio de personas afectadas de
    diferentes países.
  • Fortalecer nuestros movimientos uniéndolos con otros que luchan
    contra el modelo de desarrollo neoliberal, y por una justicia global
    ecológica y social.
  • Celebrar cada año el Día de Acción contra las Represas y por los Ríos, el Agua y la Vida (14 de Marzo).

Nuestra lucha en contra las represas destructivas y el modelo actual de
manejo de agua y energía, es también una lucha contra un orden social
dominado por el imperativo de maximizar sus ganancias, y es una lucha
por una sociedad basada en la equidad y la solidaridad.
 

¡Otro modelo de manejo de energía y agua es posible!

¡Aguas para la vida, no para la muerte!

Ríos libres para pueblos libres

Fuente: Grito de los Excluidos/as Panamá
Última modificación: 17 de diciembre de 2010 a las 15:26
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