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FSM Dakar (Senegal)

Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales

Fecha de publicación: 11 febrero, 2011

Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Dakar durante el Foro Social Mundial 2011, afirmamos el aporte fundamental de África y de sus pueblos en la construcción de la civilización humana.

Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales,realizada en Dakar durante el Foro Social Mundial 2011, afirmamos elaporte fundamental de África y de sus pueblos en la construcción de la civilización humana. Juntos, los pueblos de todos los continentes,libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación delcapital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política. La descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.

Afirmamos nuestro apoyo y solidaridad activa a los pueblos de Túnez y  Egipto y del mundo árabe que se levantan hoy para reivindicar una realdemocracia y construir poder popular. Con sus luchas, muestran el camino
a otro mundo, libre de la opresión y de la explotación.


Reafirmamos con fuerza nuestro apoyo a los pueblos de Costa de Marfil,
de África y de todo el mundo en su lucha por una democracia soberana y
participativa. Defendemos el derecho a la autodeterminación y el derecho
colectivo de todos los pueblos del mundo.


En el proceso del FSM, la Asamblea de Movimientos Sociales es el espacio
donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir
agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el
racismo y todo tipo de discriminación.


En Dakar celebramos los 10 años del primer FSM, realizado en 2001 en
Porto Alegre, Brasil. En este periodo hemos construido una historia y un
trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América
Latina donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar
alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la
Madre Tierra.


En estos 10 años vimos también la eclosión de una crisis sistémica,
expresada en la crisis alimentaria, ambiental, financiera y económica,
que resultó en el aumento de las migraciones y desplazamientos forzados,
de la explotación, del endeudamiento, y de las desigualdades sociales. 

Denunciamos el rol de los agentes del sistema (bancos, transnacionales,
conglomerados mediáticos, instituciones internacionales etc.), que, en
búsqueda del máximo lucro, mantienen con diversos rostros su política
intervencionista a través de guerras, ocupaciones militares, supuestas
misiones de ayuda humanitaria, creación de bases militares, saqueos de
los recursos naturales, la explotación de los pueblos, y manipulación
ideológica. Denunciamos también la cooptación que estos agentes ejercen
a través de financiamentos de sectores sociales de su interés y sus
prácticas asistencialistas que generan dependencia.


El capitalismo destruye la vida cotidiana de la gente. Pero a cada día
nacen múltiples luchas por la justicia social, para eliminar los efectos
que dejó el colonialismo y para que todos y todas tengamos una digna
calidad de vida. Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por
esta crisis sistémica y que no hay salida a la crisis dentro del sistema
capitalista!


Reafirmando la necesidad de construir una estrategia común de lucha
contra el capitalismo, nosotros, movimientos sociales:


Luchamos contra las trasnacionales porque sostienen el sistema
capitalista, privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes
comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos
minerales. Las transnacionales promueven las guerras a través de la
contratación de empresas militares privadas y mercenarios, y de la
producción de armamentos, reproducen prácticas extractivistas
insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan
alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la
alimentación y eliminan la biodiversidad.


Exigimos la soberanía de los pueblos en la definición de nuestro modo de
vida. Exigimos políticas que protejan las producciones locales que
dignifiquen las prácticas en el campo y conserven los valores
ancestrales de la vida. Denunciamos los tratados neoliberales de libre
comercio y exigimos la libre circulación de seres humanos. 

Seguimos movilizándonos por la cancelación incondicional de la deuda
pública de todos los países del Sur. Denunciamos igualmente, en los
países del Norte, la utilización de la deuda pública para imponer a los
pueblos políticas injustas y antisociales.


Movilicémonos masivamente durante las reuniones del G8 y G20 para decir
no a las políticas que nos tratan como mercancías! 

Luchamos por la justicia climática y la soberanía alimentaria. El
calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción,
distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones
financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir
sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos el
“capitalismo verde” y rechazamos las falsas soluciones a la crisis
climática como los agrocombustibles, los transgénicos y los mecanismos
de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones
empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los
bosques y territorios donde han vivido miles de años. 

Defendemos la soberanía alimentaria y el acuerdo alcanzado en la Cumbre
de los Pueblos Contra el Cambio Climático y por los Derechos de la Madre
Tierra, realizada en Cochabamba, donde verdaderas alternativas a la
crisis climática han sido construidas con movimientos y organizaciones
sociales y populares de todo el mundo. 

Movilicémonos todas y todos, especialmente el continente africano,
durante la COP-17 en Durban, Sudáfrica, y la Río +20, en 2012, para
reafirmar los derechos de los pueblos y de la Madre Tierra y frenar el
ilegítimo acuerdo de Cancún. 

Defendemos la agricultura campesina que es una solución real a la crisis
alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la
gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización
para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas
locales.


Luchamos contra la violencia hacia la mujer que es ejercida con
regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también
contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por
participar activamente en las luchas sociales.

Luchamos contra la
violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son
consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus
cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico
de mujeres, niñas y niños.


Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de
género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.

Movilicémonos todos y todas, unidos, en todas las partes del mundo
contra la violencia hacia la mujer.


Luchamos por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones
y la militarización de nuestros territorios. Las potencias imperialistas
utilizan las bases militares para fomentar conflictos, controlar y
saquear los recursos naturales, y promover iniciativas antidemocráticas
como hicieron con el golpe de Estado en Honduras y con la ocupación
militar en Haiti. Promueven guerras y conflictos como hacen en
Afganistán, Iraq, la República Democrática del Congo y en varios otros
paises.


Intensifiquemos la lucha contra la represión de los pueblos y la
criminalización de la protesta y fortalezcamos herramientas de
solidaridad entre los pueblos como el movimiento global de boicot,
desinversiones y sanciones hacia Israel. Nuestra lucha se dirige también
contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares. 

Cada una de estas luchas implica una batalla de ideas, en la que no
podremos avanzar sin democratizar la comunicación. Afirmamos que es
posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y
para los pueblos y con la participación fundamental de los jóvenes, las
mujeres, campesinos y pueblos originarios. 

La asamblea de movimientos sociales convoca a fuerzas y actores
populares de todos los países a desarrollar dos acciones de
movilización, coordinadas a nivel mundial, para contribuir a la
emancipación y autodeterminación de nuestros pueblos y para reforzar la
lucha contra el capitalismo.


Inspirados en las luchas del pueblo de Túnez y Egipto, llamamos a que el
20 de marzo sea un día mundial de solidaridad con el levantamiento del
pueblo árabe y africano que en sus conquistas contribuyen a las luchas
de todos los pueblos: la resistencia del pueblo palestino y saharaoui,
las movilizaciones europeas, asiáticas y africanas contra la deuda y el
ajuste estructural y todos los procesos de cambio que se construyen en
América Latina. 

Convocamos igualmente a un día de acción global contra el capitalismo el
12 de octubre donde, de todas las maneras posibles, rechazaremos ese
sistema que destruye todo a su paso. 

Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel
mundial para derrotar al sistema capitalista!! 

Nosotras y nosotros venceremos!!!

Última modificación: 30 de mayo de 2011 a las 15:36
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